El fin de las pajitas de plástico

En Europa se usan 36.500 millones todos los años. Este pequeño objeto cotidiano puede tardar hasta 500 años en descomponerse en nuestro medio ambiente y todo para alegrar nuestros refrescos durante el tiempo que nos duran llenos. ¿De quién estamos hablando? Pues evidentemente hablamos de las pajitas de plástico.

Nuestro país tiene el triste récord de ser el país europeo que más pajitas usa por habitante y año: causando daños graves e irreparables en nuestros ecosistemas marinos. Prácticamente todos hemos visto las imágenes de tortugas asfixiadas por culpa de nuestras pajitas, que se debaten entre una vida arrastrando esas secuelas o una muerte inmerecida. Y es que entre el 40-60% de las tortugas ingieren plásticos. Y si hablamos de aves este porcentaje se eleva hasta el 93%. Más de un millón de aves y más de 100.000 mamíferos mueren cada año como consecuencia de todos los plásticos que llegan al mar.  

Un objeto innecesario y prescindible

Las pajitas de plástico son prescindibles en la mayor parte de los casos y es por eso que Greenpeace pide dejar de consumirlas a la vez que exige a las diferentes administraciones leyes que establezcan la prohibición de estas y otros productos de usar y tirar.  Por ello, Greenpeace pide dejar de consumir pajitas y exige a las diferentes administraciones leyes que establezcan la prohibición de estas y otros productos de usar y tirar .

Nuestro país prohibirá los objetos de un solo uso a partir del 1 de enero de 2020. Esta medida, aprobada por la Comisión del Medio Ambiente del Congreso de los Diputados, es todo un avance, aunque las voces más críticas señalan que no es suficiente. Hasta que no nos concienciemos de que nuestro estilo de vida es dañino para el medio ambiente y nos comprometamos a modificar los hábitos de vida más perjudiciales, nuestro planeta seguirá siendo maltratado.

¿Por qué están desapareciendo las playas?

Desde hace tiempo la arena es el recurso natural más demandado después del agua y delante de los combustibles fósiles. Este elemento se ha convertido en imprescindible para las civilizaciones modernas ya que todo lo que nos rodea está formado por él: cemento, vidrio, asfalto, aparatos electrónicos, plásticos, pasta de dientes, cosméticos…  Aunque su principal uso es la construcción que consume ni más ni menos que la cuarta parte de la arena del planeta.

El mercado negro de la arena

Por todo ello la arena se ha convertido en un bien de lo más cotizado, propiciando la sobreexplotación con unos daños ambientales irreparables. Y a todo esto hay que añadir el auge del mercado negro que con su clandestina actividad llevó a Indonesia, a principios de la década de los 2000, a una situación tan extrema que el país empezó a perder territorio. ¡Unas 25 islas han desaparecido por este motivo! La escasa regulación en muchos países fomenta la presencia de redes mafiosas que trapichean con los gránulos.

¿Pero por qué la industria inmobiliaria se ha fijado en la arena de la playa? Pues esto se debe a los granos angulares y desiguales que se adhieren mejor al hacer cemento. El desarrollo urbano exige cantidades ingentes de arena para hacer dicho cemento y de ahí la terrible sobreexplotación del mineral.

La demanda es superior a la capacidad de regeneración

Mucha gente pensará que coger arena no supone ningún problema porque a fin de cuentas hay muchísima cantidad, pero debemos pensar que la formación de arena es un proceso natural lento, que requiere años, y la demanda es superior a la capacidad de regeneración y suministro de la propia naturaleza. La Oficina Europea de Medio Ambiente explicó que a nivel mundial “consumimos el doble de arena de la que los ríos pueden transportar, por lo que se necesita excavar en otras partes. Se obtiene dragando ríos y, en mucha menor medida, fondos marinos. Se estima que entre el 75% y el 90% de las playas del mundo se están reduciendo”

Las playas paradisíacas podrían desaparecer en pocos años

Tantísima demanda de arena está causando unos daños medioambientales irreparables como por ejemplo la destrucción de los hábitats, la degradación de los fondos marinos, el incremento de materiales en suspensión o el aumento de la erosión, entre otros. Sin olvidarnos de la desolación paisajística que le estamos dejando a las generaciones venideras.

Todos estos cambios ponen en riesgo los ecosistemas de los ríos, deltas y zonas costares, con la amenaza que todo ello supone para gran variedad de especies.

Tal y como se presenta la situación, quizás debamos despedirnos de las paradisíacas playas, de tomar el sol sobre la arena y de jugar a hacer castillos. En cambio, eso sí, tendremos una casa mediocre con vistas a un horizonte vacío. ¡Es nuestra elección!

Cuando no hay nada que celebrar

El 29 de julio la Tierra alcanzó el “Overshoot day”, o Día de la Sobrecapacidad. ¿Qué quiere decir esto? Que hemos consumido todos los recursos naturales que la tierra es capaz de generar en un año. ¡Y todo eso cuando aún faltan cinco meses para que termine el año!

Este “Santo”, de dudosa celebración, se ha ido adelantado en el calendario hasta alcanzar este año la fecha más temprana. La conclusión es clara: hace años la tierra era más ahorradora que ahora y si seguimos malgastando todas sus riquezas llegará el día en que celebremos el “overshoot day” al mismo tiempo que la nochevieja. Y no tendrá ningún sentido que nos vistamos de gala para conmemorar la imbecilidad del género humano.

Desde el año 1970 se han agotado los recursos naturales que ofrece la Tierra antes de que terminara el año, aunque nunca de manera tan precipitada como en estos últimos años. Según un informe de “Global Footprint Network”, de donde se han obtenido estas escalofriantes estadísticas, vivimos como si tuviéramos a nuestra disposición 1,75 planetas Tierra. Aunque no todos los países derrochan en la misma proporción: Estados Unidos necesitaría cinco planetas para vivir cada año. De cerca le siguen Australia con 4, y Rusia con 3,2. ¿Y España dónde se sitúa en esta deshonrosa categoría? En el puesto 11º: nuestras necesidades son equivalentes a 2,5 planetas.

Fecha límite para actuar contra el cambio climático

Estamos muy cerca de la fecha límite para actuar contra el cambio climático y la mayoría de países siguen sin ofrecer ninguna solución. La Unión Europea se comprometió a rebajar las emisiones de CO2 al menos un 40% para 2030, pero diversos movimientos como el “Fridays for Futures” piden más medidas.

El Gobierno español quiere reducir las emisiones un 20% para el próximo año; sin embargo, muchas voces críticas consideran que se trata de un plan poco ambicioso y con el que no se va a conseguir mejorar nada las condiciones de la tierra.

Convivencia en el asfalto: patinetes eléctricos

Inundan las carreteras, las aceras y los carriles bici y, hasta que no exista una legislación clara al respecto, así seguirá siendo. Los patinetes eléctricos son una buena alternativa para descongestionar el tráfico de las ciudades. Además, no contaminan y su precio es bastante asequible.

Es una manera ecológica de moverse (aunque no tanto como ir caminando, lógicamente) que, si se hace con respeto, puede reportar grandes beneficios: disponen de movilidad, rapidez, comodidad y buen precio.

Aplicar el sentido común

Por desgracia existen conductores imprudentes, ciclistas temerarios, peatones descerebrados y “patineros” necios: todos ellos personas de dudosa moral que ponen en peligro la seguridad del resto. Demasiados medios de transporte conviviendo en un mismo asfalto requieren de normas que eviten el desastre.

El problema es, como hemos dicho, que la normativa sobre patinetes eléctricos no es homogénea lo que está provocando que sean los Ayuntamientos los que regulen el uso de estos vehículos, aprobando ordenanzas con diferentes criterios. ¿Qué sígnica esto? Pues que cada municipio cuenta con su propia normativa y al final al usuario no le queda claro cómo actuar.

Dicen los estudios que peatones y conductores sienten “inseguridad y peligro por la presencia de este tipo de vehículos en las vías”. Y es que desgraciadamente muchos hemos sido testigos de estas nuevas “infracciones”: conducciones demasiado raudas por las aceras o semáforos que sólo respetan los coches (entre otras muchas). También debemos pensar que este tipo de vehículos no hace ningún ruido por lo que a menudo aparecen “de la nada”, con el consiguiente riesgo y susto.

Real Decreto en marcha

El Gobierno ya prepara un Real Decreto sobre Vehículos de Movilidad Personal con algunas novedades entre las que encontramos una limitación de la velocidad máxima entre 6 y 25 km/h, la prohibición de circular por vías interurbanas y que no será obligatorio matricularnos.

En cualquier caso, siempre y cuando se respeten unas normas de convivencia de asfalto por parte de todos los que formamos parte de ellas, será suficiente para evitar las tan tremendas catástrofes automovilísticas. ¡Todos los ciudadanos debemos actuar con prudencia!

Los medios de transporte evolucionan constantemente

¿De qué es culpable la industria textil?

Cada año se venden 80.000 millones de prendas en el mundo y según los últimos estudios compramos hasta cuatro veces más que en los años 90. Todas estas cifras han situado a la industria textil como la segunda más contaminante del planeta, siendo responsable del 20% de los tóxicos que se vierten en el agua.

Las prendas ya no son tan duraderas como hace unos años y por ello ya no existe la tendencia de “heredar” la ropa de los hermanos mayores. A mayores de la mala calidad de los tejidos existe la propensión frenética de tener que seguir las tendencias. Los consumidores ya no sólo “vamos de compras” porque necesitamos un abrigo nuevo o un vestido veraniego. Ahora compramos porque nuestro abrigo del invierno pasado ya se ha quedado completamente desfasado y nuestro vestido veraniego no sigue la estética actual.

Existen tiendas de segunda mano donde poder vender toda esa ropa que está en perfectas condiciones pero que, por pura estética, ya no queremos en nuestro armario. También se puede donar a diferentes organizaciones. Pero el problema es que, aún con esas, no sabemos qué hacer con las ingentes cantidades de ropa que día a día se amontonan en nuestro planeta.

Muchos hablan de la “obsolescencia textil como un problema más de la sociedad y se podría entender en términos de esa doble vertiente que ya hemos retratado: la mala calidad de la composición por un lado y la enfermiza obsesión por seguir las tendencias de la moda por otro.

¿Qué solución hay? Reflexionar, comprar con conocimiento de causa e intentar invertir en productos de mejor calidad que nos vayan a durar más de una temporada. Y pensar que el medio ambiente no tiene la culpa de nuestra vanidad.

¿Por qué es importante proteger nuestros mares y océanos?

La vida de la Tierra depende de manera directa del buen estado de los mares y océanos: influyen en los fenómenos meteorológicos más importantes, son los encargados de regular el clima y producir el oxígeno que respiramos y son el refugio de miles de especies.

Dos tercios del agua de mares y océanos son aguas internacionales en las que no existe regulación sobre la protección de su diversidad biológica. Y ahí está uno de los muchos problemas: la mano del ser humano, siempre tan caprichosa, es la culpable de exterminar, contaminar y dilapidar el ecosistema marino sin ningún tipo de remordimiento.

Y a eso hay que añadir más problemas: la pesca insostenible e ilegal, la pésima gestión costera, el tráfico marítimo, la contaminación y los efectos del cambio climático… todo ello daña de manera profunda la mayor riqueza de nuestro mundo.

El respeto y cuidado de la vida marina debe ser un objetivo primordial

Al igual que pasa entre los seres humanos, no todos los organismos marinos “soportan” tantas agresiones ni lo hacen de la misma manera: el coral, el plancton y los crustáceos son los más sensibles a los efectos de la acidificación del océano. A ello hay que unir el calentamiento global: elemento determinante para que estemos ya hablando de impactos irreversibles.

Las personas, en nuestra infinita estupidez, no somos conscientes de la importancia de conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, los mares y los recursos marinos. Ya no sólo porque no tengamos derecho a destruir algo que no es nuestro, sino que incluso de manera egoísta nos interesa seguir viviendo en un mundo limpio.

Para Greenpeace la forma más efectiva de preservar el medio marino es hacerlo a través de una red de santuarios marinos. “A través de la protección de un 30% de las aguas internacionales de nuestros océanos para 2030 se podrán desarrollar espacios de protección de especies que los habitan donde se posibilita su reproducción y desarrollo, al margen de la sobreexplotación industrial, de la contaminación y de los efectos del cambio climático”.

Y como refleja Greenpeace, “en virtud del Tratado Global de los Océanos, sería posible una gran red de santuarios a través de los océanos del mundo, protegiendo al menos el 30% de los mismo para 2030”.

Contaminación al volante

Tráfico, voces, peleas al volante, pitidos, estrés… esa es la rutina diaria de millones de conductores que cada mañana salen de casa rumbo a sus trabajos. Filas enteras de coches colapsan las carreteras de las grandes ciudades, pero hay un enemigo menos visible que los atascos, aunque mucho más peligroso: la contaminación.

Los coches son los responsables del 13% del CO2 que se emite en la atmósfera, una cifra preocupante si tenemos en cuenta los últimos datos aportados sobre el cambio climático y la terrible deriva que está tomando nuestro planeta.

¿Qué podemos hacer nosotros al respecto para no seguir contribuyendo al calentamiento global? ¿De verdad queremos seguir respirando aire plagado de polvo y sustancias nocivas cada mañana?

¿Qué alternativas tenemos?

Poder ir al trabajo caminando es una práctica sana que nos ayuda a liberar estrés y a empezar mejor la jornada. Nos libera del bullicio automovilístico y es solidario con el medio ambiente. ¡Un lujo que lamentablemente no está al alcance de todo el mundo! A veces las distancias complican los buenos propósitos.

Y en la misma línea saludable encontramos otro tipo de personas que van al trabajo en bicicleta. Otra práctica de lo más saludable que se puede llevar a cabo siempre y cuando se cuenten con espacios y carriles habilitados para tal fin.

Otra alternativa para reducir la contaminación del aire pasa por fomentar el transporte público: más transportes, más paradas y horarios más flexibles. Y no sólo eso, sino que se deberían adecuar las tarifas al bolsillo del consumidor. ¡Todos deberíamos intentar ser más verdes!

 

Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico

Hoy día 3 de julio se celebra el “Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico” cuando hace un año de la entrada en vigor del Real Decreto 293/2018 sobre reducción del consumo de bolsas de plástico. Y después de un año el Ministerio para la Transición Ecológica no ha publicado aún ningún dato oficial sobre si estas medidas han conseguido ahorrar o no el consumo de bolsas ligeras.

En muchos comercios Greenpeace ha podido identificar que no se están cobrando las bolsas. Algún ejemplo podrían ser los restaurantes de comida para llevar, los puestos en mercadillos, pescaderías…  Sin embargo, parece claro que los consumidores cada vez están siendo más responsables y solidarios con el medio ambiente. ¿Cuánta gente hoy en día lleva su propia bolsa de plástico cuando va a hacer sus compras?

Aún hay mucho que hacer, pero parece que en la conciencia española está calando la idea de la generosidad para con el medio ambiente. Hay que seguir adelante.

La energía solar se abre camino en nuestro país

El pasado año 2018 España incrementó la instalación de la energía solar fotovoltaica gracias, en su mayor parte, a la eliminación del denostado “impuesto al sol”, así como a la progresiva supresión de las diferentes trabas burocráticas. Gracias a esas nuevas facilidades el pasado año la potencia instalada aumentó un 94% con respecto al anterior año. Aunque la mejora es más que evidente aún hay mucho camino que recorrer ya que, por ejemplo, en Alemania las cifras han sido once veces superiores.

Pero a pesar de esa desigualdad con Alemania, en los últimos tres años, la energía solar fotovoltaica ha vuelto a tener un crecimiento notable y destacado.

Además, la tendencia al alza es clara y los datos permiten albergar grandes esperanzas. ¡Sin duda es una buena marca!
Para finales de este año 2019 se habrá materializado la conexión de buena parte de nuevas grandes plantas y con ello recibirá un fuerte impulso este tipo de energía renovable tras muchos años de parón.

Gracias al Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) para el período 2021-2030, se prevé la instalación de un promedio de 3 GW de nueva potencia fotovoltaica al año desde 2021, para llegar a un total de 28.000 MW de nueva potencia fotovoltaica instalada.

Las malas lenguas del reciclaje

Hoy nos hacemos eco de una noticia publicada esta semana en eldiario.es sobre los bulos del reciclaje. En ella se recogen una serie de ideas de lo más interesantes sobre las que desde Green’s Projects hemos reflexionado brevemente.

Y es que una de las ideas más extendidas es precisamente la de que reciclar no tiene ningún sentido porque en el camión de la basura se junta todo. Quizás sea porque no llegamos a ver bien pero dentro del mismo existen varios compartimentos, de grandes dimensiones, donde se separan los distintos tipos de materias. Otro de los bulos más extendidos es el que asegura que en las plantas también se mezclan todos los residuos. Bulo sin sentido puesto que en nuestro país se separan o de forma manual o automática los diferentes tipos de residuos en alguna de las 95 plantas de selección existentes.

El artículo recogía otras ideas ancladas en el pasado como por ejemplo que el reciclaje quita empleo o que los objetos sólo pueden reciclarse una vez. Pero quizás uno de los bulos que más daño está haciendo es el de que una sola persona no puede luchar contra toda una muchedumbre contaminante. Si pensamos de esta manera es lógico que la desmotivación y el desánimo inunden nuestro espíritu haciéndonos tirar la toalla. ¡Pero que no puedan con nosotros!